04 de junio de 2026
Con una multitudinaria Misa de Exequias presidida por el obispo de la Diócesis de Chillán, Monseñor Andrés Gabriel Ferrada Moreira, y acompañado por el arzobispo de Concepción, Monseñor Sergio Pérez de Arce, junto a sacerdotes, diáconos y cientos de fieles, la comunidad de Coihueco despidió este miércoles del Padre Manuel Mosquera Sánchez, que durante más de cinco décadas entregó su vida al servicio del evangelio y de los más pobres en la diócesis de Chillán. El padre Manuel, nacido en Quiroga, Lugo, España, en 1931 y ordenado sacerdote en 1956 en la Catedral de Santiago de Compostela, partió a la casa del Padre el pasado 1 de junio, a los 94 años, en la misma parroquia donde había servido hasta el último día de su vida: la Parroquia del Sagrado Corazón de Coihueco. La celebración litúrgica, profundamente emotiva, reunió a través de las redes sociales, transmisión de radio FM2000 y El Sembrador de Chillán a familiares desde España, feligreses de las diversas comunidades donde el padre Manuel ejerció su ministerio San Ignacio, Yungay, Cachapoal y San Fabián, autoridades eclesiásticas, alumnos, exalumnos y docentes del Colegio Parroquial Padre Lorenzo Mondanelli, y una nutrida representación de la comunidad de Coihueco. En su homilía, el obispo Ferrada Moreira relacionó el Evangelio de la multiplicación de los panes con la vida del misionero Manuel, señalando que, al igual que Jesús, el padre Manuel supo ver a quienes tenían necesidad y respondió con obras concretas: la construcción del colegio parroquial, la reconstrucción del templo, programas de apoyo a personas en situación de vulnerabilidad y una dedicación incansable a niños, jóvenes y familias. “El padre Manuel fue pasando cada vez más de la admiración e imitación de Jesús, buen pastor, a la configuración existencial con él”, expresó el obispo, destacando que los tres pilares de su vida sacerdotal fueron la oración, la Eucaristía y la amistad sacerdotal. Durante la celebración también se leyó una carta enviada por el Arzobispo de Santiago de Compostela, Francisco José Fernández, quien desde Galicia se unió al duelo calificando la vida del padre Manuel como “un puente de fraternidad y servicio evangélico desde Galicia hasta Chile”. Carmen Ponce, quien lo cuidó con devoción hasta su último aliento, tomó la palabra en nombre de la familia chilena que acogió al sacerdote por largos años. “El sufrimiento no era un castigo, sino una forma de vivir hasta el final aquello que había predicado”, dijo con voz entrecortada, entre los aplausos de la asamblea. Su hijo Manuel Contreras Ponce, también dirigió unas palabras al féretro: “Más que despedirlo, hoy quiero infinitas gracias por toda una vida sin soltar mi mano.” Concluida la Eucaristía, los restos del padre Manuel Mosquera fueron trasladados al Cementerio Parroquial de Coihueco en un cortejo fúnebre que quedará en la memoria de la comuna. El féretro fue colocado sobre la cureña del Cuerpo de Bomberos de Coihueco, institución de la cual el padre Manuel era capellán, en un gesto que reflejó el profundo vínculo que lo unía con los voluntarios de la comuna. Bomberos rindió así el más alto honor a quien los había acompañado espiritualmente por años. Al pasar el cortejo frente al Colegio Parroquial Padre Lorenzo Mondanelli, alumnos, apoderados y docentes salieron a las puertas del establecimiento para despedirlo, con pañuelos blancos agitados entre lágrimas, así la comunidad educativa rindió un emotivo homenaje a quien fue el alma fundadora de su institución. Al pasar el cortejo frente al Cuartel del Cuerpo de Bomberos, los voluntarios le rindieron el tributo propio de quien fue uno de los suyos: el solemne toque de sirena del cuartel como de los carros bomba. La comunidad entera se volcó a las calles para acompañar el paso del cortejo fúnebre. Desde el templo hasta el cementerio, vecinos de todas las edades formaron una hilera silenciosa y respetuosa, muchos de ellos con lágrimas en los ojos, testimoniando con su presencia la huella profunda que el padre Manuel dejó en cada rincón de la comuna. Al llegar al Cementerio Parroquial, se realizó un responso presidido por el obispo de la diócesis. Finalmente, los restos del padre Manuel Mosquera Sánchez fueron sepultados en el mausoleo de la Parroquia Sagrado Corazón de Coihueco. Descansa ahora en la misma tierra que eligió como patria y que lo reconoció como hijo. En 2012, el Estado de Chile le había otorgado la nacionalidad chilena por gracia, mediante la Ley 20627, en reconocimiento a su entrega apostólica al servicio de los pobres, los enfermos, los jóvenes y las comunidades de Ñuble.
