02 de junio de 2026
A los pies de la Virgen de la Almudena que custodia la Catedral de Madrid —ante la cual el Papa León XIV rezará el próximo 8 de junio—, recibe a ACI Prensa el P. Jesús Junquera, canónigo y presidente de Actos Públicos del templo desde hace más de dos décadas. En su despacho, situado junto a la misma escalera por donde el Rey Alfonso XII accedía desde el Palacio Real a la tumba de su esposa, María de las Mercedes —fallecida apena cinco meses después de su matrimonio—, el sacerdote desgrana la historia detrás de la devoción a la patrona de Madrid, la Virgen que —asegura—, “ha acompañado siempre a los madrileños”.
Una historia de oscuridad y luz El sacerdote español explica que la historia de la Virgen de la Almudena está marcada por “oscuridad y luz”, ya que la imagen “resurge varias veces” a lo largo de los siglos. La primera imagen venerada en Madrid bajo la advocación de la Madre de Dios se encontraba en una pequeña ermita situada junto al río Manzanares. Según explica el P. Junquera, esta advocación pasaría más tarde a conocerse como Inmaculada Concepción. “Hay otras advocaciones en Madrid muy famosas, como la Virgen de Atocha, también muy querida en Madrid, pero ella estaba justo fuera de la muralla. Eso es lo que diferencia una de la otra. La Almudena siempre estuvo dentro de lo que es la villa, dentro de lo que es la muralla, y la Virgen de Atocha en los ‘atochales’, fuera de la muralla”, explica.
La Virgen de la tez morena Según la tradición, la talla de la Virgen fue ocultada durante la invasión musulmana de los reinos visigodos en España. “A los madrileños les daba miedo que esta imagen, que representaba a la Madre de Dios, pudiera ser profanada, entonces deciden esconderla”, relata el P. Junquera. La ocultaron en un hueco de la muralla que protegía la ciudad. Y, añade el canónigo, “con pena de dejarla a oscuras, la dejaron con dos velitas encendidas”. Tres siglos después, durante la Reconquista en 1085, Alfonso VI de León preguntó por la imagen de la Virgen a su paso por Madrid de camino a Toledo. Sin embargo, después de tanto tiempo, nadie sabía ya dónde había sido escondida. “Entonces Alfonso VI hace una promesa a Dios: que, si conquista Toledo, volvería a Madrid y no pararía hasta encontrar a la Virgen”. Tras conquistar la ciudad, el monarca regresó a Madrid y organizó una gran procesión en la que, según la tradición, participó incluso Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid. Fue entonces cuando, al pasar delante de la muralla, se desprendieron unas piedras del muro, y allí apareció la imagen, que “seguía alumbrada por las dos velas, que no se habían apagado. Por eso decimos que es la Virgen de la tez morena, porque ese humo hizo que se le oscureciese la cara”, cuenta el canónigo. El rey ordenó devolver la talla a su templo original, el de Santa María, el cual volvió a cristianizar después de haber sido convertido en mezquita. A partir de entonces, comenzó a venerarse como “Santa María Real de la Almudena”. El nombre “Almudena” procede del árabe al-mudayna, que significa “ciudadela”, “alcázar” o “recinto amurallado”. En el siglo XIX, la iglesia de Santa María de la Almudena fue derribada. Ya en1868 la reina María de las Mercedes impulsó la construcción de un nuevo templo debido a su devoción, que no se realizaría hasta más de un siglo después. El 4 de abril de 1883 Alfonso XII puso la primera piedra de un proyecto diseñado por el Marqués de Cubas. La imagen actual de la Virgen de la Almudena no es la original, sino una talla de estilo gótico tardío, realizada a finales del siglo XV. Con especial entusiasmo, el sacerdote destaca que son muchos los milagros atribuidos a su intercesión. “En la aureola de su corona están representados los más importantes en unos medallones, como la conversión de los moriscos”. El último “fue el de la bomba que nos pusieron y no explotó. Hasta la propia policía decía que era un milagro de la Almudena”, recuerda el canónigo al hacer referencia al dispositivo que fue colocado en el interior del templo en febrero de 2013.
El tercer Papa que visita la Catedral Después de la histórica consagración del templo por San Juan Pablo II el 15 de junio de 1993 y las visita de Benedicto XVI en agosto de 2011, durante la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa León XIV se convertirá en el tercer pontífice en visitar la Catedral de la Almudena. Según relata el P. Junquera, el propio León XIV expresó su deseo de ir a rezar ante la Virgen y hacerle una ofrenda floral. “No sabemos todavía si traerá la flor de oro o no, esa es la sorpresa del último momento”, señala con una sonrisa. A pesar de la exigente coordinación y de la “locura” y “enorme labor” que supone organizar y ultimar los detalles de la logística a contrarreloj, el P. Junquera expresa su satisfacción y un “gozo especial” por poder recibir al Pontífice. Al igual que la historia de la Virgen, asegura que con la llegada del Papa “vamos a estar plenamente a la luz y, una vez más, se verá que la Virgen de la Almudena nunca ha dejado Madrid”. “Ella siempre ha cuidado de Madrid. Durante las guerras, durante la invasión francesa, al final siempre ha estado ahí y sigue cuidándonos”, concluye.
