19 de mayo de 2026
Durante su primer viaje apostólico a Turquía, en su visita a la Catedral Apostólica Armenia, el Papa León XIV citó por primera vez a San Nerses Shnorhali, santo de la tradición armenia considerado el “pionero del ecumenismo”. Tras subrayar que la comunión entre las iglesias cristianas “no implica absorción ni dominio”, el Pontífice puso de ejemplo a este santo que, según recordó, “trabajó incansablemente por la reconciliación de las Iglesias”. Ante los representantes del Patriarcado Armendio de Constantinopla, el Santo Padre alentó a que el ejemplo de Shnorhali “nos inspire y su oración nos sostenga en el camino hacia la plena comunión”. León XIV volvió a evocar a este santo, incluido recientemente en el Martirologio Romano, durante su encuentro en el Vaticano el 18 de mayo con su Santidad Aram I, Catholicós de la Gran Casa de Cilicia y una de las figuras más relevantes del cristianismo oriental. Al renovar su invitación al diálogo ecuménico, el Pontífice ensalzó de nuevo la figura de este santo y su incansable trabajo por la unidad de los cristianos.
San Nerses “el agraciado” Nombrado Catholicós Patriarca de Armenia entre 1164 y 1173, San Nerses es recordado, según la tradición, por el aura de santidad que irradiaba, así como por su extraordinario talento intelectual, espiritual y literario. De hecho, el sobrenombre “Shnorhalí” alude precisamente a estas cualidades y significa “lleno de gracia” o “agraciado”. Fue ordenado sacerdote con tan sólo 18 años y al poco tiempo fue nombrado obispo, un cargo que empleó para promover la cultura, la evangelización y la renovación espiritual de su pueblo con numerosos textos litúrgicos que continúan estudiándose a día de hoy. Entre sus obras destaca su Carta Pastoral, con la que quiso ordenar las instituciones eclesiásticas y educar al pueblo. San Nerses promovió la unidad entre cristianos defendiendo con firmeza la fe esencial que vinculaba a las diferentes Iglesias. Favoreció la escucha y no dudó en dialogar con emperadores y teólogos bizantinos para promover la reconciliación. En un contexto marcado por divisiones, concebía el cristianismo como una misma comunidad, más allá de las fronteras y diferencias.
Esfuerzo ejemplar de búsqueda de la comunión El Papa San Pablo VI lo proclamó patrón del movimiento ecuménico en 1973. Asimismo, San Juan Pablo II remarcó en su carta apostólica por el centenario del bautismo del pueblo armenio, en 2001, que el santo “conjugó un extraordinario amor a su pueblo y a su tradición con una clarividente apertura a las demás Iglesias, en un esfuerzo ejemplar de búsqueda de la comunión en la plena unidad”. El Papa Francisco también citó al santo durante un encuentro ecuménico en su visita apostólica a Armenia en 2016. Recordó que el Catholicós defendía que, para alcanzar la unidad, no bastaba la buena voluntad, sino que era “indispensable la oración de todos”, así como imitar “el estilo del amor de Cristo” en el camino hacia la unidad Siguiendo su ejemplo, Francisco invitó a tener la valentía “de dejar las convicciones rígidas y los intereses propios, en nombre del amor que se abaja y se da, en nombre del amor humilde: este es el aceite bendecido de la vida cristiana, el ungüento espiritual precioso que cura, fortifica y santifica”. Además de místico y teólogo, fue también compositor de música. Su figura fue reconocida por la UNESCO en 2023, cuando fue incluida en el calendario de conmemoraciones de personajes relevantes de la historia con motivo del 850º aniversario de su muerte, ocurrida en 1173. En el santoral católico, su memoria se celebra el 20 de noviembre.
