24 de abril de 2026
«Han sido días intensos, llenos de alegría, fe y entusiasmo para todos nosotros», cuenta a la Agencia Fides la hermana Idalina Mareco, de las Hijas de María Auxiliadora (FMA), Salesianas de Don Bosco, al término de la visita del Pontífice a cuatro países africanos, concluida ayer 23 de abril.
«Un signo de la cercanía de Dios hacia nuestro pueblo angoleño, afligido por heridas, hambre, injusticias, desigualdad social y desempleo. El Santo Padre conoce el clamor de dolor del pueblo, pero también reconoce sus riquezas humanas y sus recursos. En todos sus mensajes ha puesto de relieve estos recursos, ha alentado la esperanza, la paz y la reconciliación. Todos necesitábamos estos momentos que nos han hecho más hermanos, unidos en comunión en torno al Vicario de Cristo», subraya la hermana Mareco, comprometida en la provincia de Luanda.
«Juntos, pueden hacer de Angola un proyecto de esperanza. La Iglesia católica, cuyo servicio al país sé que ustedes aprecian mucho, desea ser levadura en la masa y promover el crecimiento de un modelo justo de convivencia, libre de las esclavitudes impuestas por las élites ricas y de las falsas alegrías. Solo juntos podemos multiplicar los talentos de este maravilloso pueblo, también en las periferias urbanas y en las regiones rurales más remotas, donde la vida late y se prepara su futuro», ha dicho Papa León XIV dirigiéndose a las autoridades, a la sociedad civil y al cuerpo diplomático en el palacio presidencial de Luanda el sábado 18 de abril.
«Acoger al Papa en nuestra casa -añade la religiosa salesiana Laurinda Kinha- significa un tiempo de gracia. Observando al pueblo angoleño, que ha atravesado diversas situaciones en estos últimos tiempos, la visita del Santo Padre ha traído consigo un consuelo profundo y verdadero. Y como Iglesia, marca concretamente la unidad que profesamos. El pastor visita a su rebaño; este pensamiento también supone un cierto privilegio, sabiendo que se trata de las primeras visitas apostólicas precisamente al inicio de su pontificado».
El deseo de los angoleños es que el mensaje de fe llevado por el Papa enseñe a vivir la verdadera reconciliación entre hermanos.
(AP) (Agencia Fides 24/4/2026)
