17 de abril de 2026
En su tercer día en Camerún, dentro de su gira apostólica de once días por África, el Papa León XIV se trasladó en avión a Douala, la ciudad más poblada del país, donde aseguró que el anuncio de Jesús Resucitado libera “de la superstición y de la indiferencia” y es un signo de «paz» contra la corrupción. El Pontífice presidió una Misa multitudinaria en el Estadio Japoma, situado a las afueras de Duala, ante la presencia de unas 120.000 personas, muchas de ellas llegadas desde distintos puntos del país y que, desde primera hora de la mañana, se congregaron en los alrededores del recinto para poder participar en la celebración. “Anunciar a Jesús Resucitado significa trazar signos de justicia en una tierra que sufre y está oprimida; signos de paz entre rivalidades y corrupciones; signos de fe que nos liberan de la superstición y de la indiferencia”, aseguró el Papa durante la homilía que pronunció en francés. El complejo deportivo, cuya construcción fue impulsada por el Gobierno de Camerún con vistas a albergar la Copa Africana inicialmente prevista para 2021—aunque finalmente acogió la competición en 2022— se convirtió en escenario de una de las celebraciones más multitudinarias del viaje pontificio por el continente. Durante la homilía, el Papa puso también en valor el testimonio del Beato congoleño Floribert Bwana Chui, asesinado en 2007 tras negarse a aceptar sobornos en el ejercicio de su labor profesional.
Un grito contra corrupción y un llamamiento a no dejarse comprar “Sean, pues, protagonistas del futuro, siguiendo la vocación que Dios da a cada uno, sin dejarse comprar por tentaciones que malgastan las energías y no contribuyen al progreso de la sociedad”, exhortó. El Santo Padre alertó con fuerza de los males que afectan a Camerún, donde el 50 % de la población es cristiana, con un 28 % de católicos. En este país, dijo, “muchos sufren la pobreza, tanto material como espiritual”. En este contexto, animó a los católicos a no resignarse: “No cedan a la desconfianza y al desánimo; rechacen toda forma de abuso y violencia, que engañan prometiendo ganancias fáciles, pero endurecen el corazón y lo vuelven insensible”. A pesar de que Camerún es rico en recursos como petróleo, gas o minerales, el 26,7 % de su población se encuentra en la pobreza, según el Banco Mundial (BM), principalmente por la corrupción y el autoritarismo del Gobierno, tal y como denuncian algunas ONG como Transparency International o Human Right Watch. Además, el presidente camerunés, Paul Biya, ocupa el cargo desde hace 44 años. A sus 92 años, es el jefe de Estado en activo de mayor edad del mundo y fue reelegido en octubre de 2025 para un octavo mandato con el 53,66 % de los votos, en unos comicios marcados, una vez más, por protestas y denuncias de irregularidades por parte de la oposición.
Hay pan para todos, si no se «acapara» A partir del Evangelio del día, que relata el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, el Papa subrayó que un “grave problema” como la falta de alimento para la multitud “se resuelve bendiciendo la poca comida” que hay y “repartiéndola entre todos los que tienen hambre”.
“La multiplicación de los panes y los peces ocurre en el compartir; ¡he aquí el milagro! Hay pan para todos si se da a todos. Hay pan para todos si se lo toma, no con una mano que acapara sino con una mano que da», insistió.
Dios alimenta a la humanidad con el pan de vida “El milagro que realizó es signo de este amor; no nos hace ver solamente cómo Dios alimenta a la humanidad con el pan de vida, sino también cómo nosotros podemos llevar este alimento a todos los hombres y mujeres que, como nosotros, tienen hambre de paz, de libertad y de justicia”, afirmó el Pontífice. A partir de este relato bíblico, el Papa pidió a los cristianos que, cada vez que crucen “la mirada con el hermano y la hermana a quienes les falta lo necesario”, se formulen la misma pregunta que Jesús dirigió a sus discípulos: “¿qué hacen por toda esta gente?”. “Es cierto que ser testigos de Cristo, imitando sus gestos de amor conlleva, a menudo, dificultades y obstáculos, tanto fuera como dentro de nosotros, donde el orgullo puede corromper el corazón”, constató el Papa que pidió en esos momentos repetir el salmo: “El Señor es mi luz y mi salvación: ¿a quién temeré?”. “Aunque a veces vacilemos, Dios siempre nos alienta”, explicó. Y añadió con énfasis: “Vayan entre los primeros a ser rostros y manos que llevan al prójimo el pan de la vida; alimento de sabiduría y de liberación de todo aquello que no nos nutre, sino que confunde nuestros buenos deseos y nos roba la dignidad”. No obstante, advirtió que todo “esto no es suficiente”. “Al alimento que nutre el cuerpo hay que unir, con igual caridad, el alimento del alma, que nutre nuestra conciencia, que nos sostiene en la hora oscura del miedo, en medio de las tinieblas del sufrimiento”, señaló, precisando que este alimento es Cristo, que siempre “nutre en abundancia a su Iglesia y nos fortalece en el camino con su Cuerpo”.
La Eucaristía, fuente de una fe renovada En este sentido, aseguró que la Eucaristía es una “fuente de una fe renovada, porque Jesús está presente entre nosotros”. “El Sacramento no reaviva un recuerdo lejano en el tiempo, sino que realiza una ‘compañía’ que nos transforma, porque nos santifica”, añadió. El Santo Padre había llegado al recinto a las 10:45 (hora local), tras recorrer en papamóvil el área del estadio y saludar a los fieles reunidos en el estacionamiento adyacente, donde se desarrolló la celebración litúrgica. Durante la Misa, la diversidad cultural y lingüística del país quedó reflejada en las lecturas proclamadas en distintos idiomas: la primera lectura, tomada de los Hechos de los Apóstoles, fue proclamada en inglés, mientras que el salmo responsorial, el canto previo al Evangelio y el Evangelio —el pasaje de la multiplicación de los panes según San Juan— se proclamaron en francés. “Con este Evangelio en el corazón, dentro de poco compartiremos el Pan eucarístico, que nos sacia para la vida eterna. Con fe gozosa, pidamos al Señor que multiplique entre nosotros su don, por el bien de todos”, concluyó.
