17 de marzo de 2026

El Arzobispo de Valladolid (España), Mons. Luis Argüello, reflexiona sobre la necesaria plegaria de los fieles por los sacerdotes, en el marco del día del seminario que se celebra este domingo 22 de marzo.  Bajo el título ¡Qué importante es que el pueblo de Dios desee sacerdotes!, el también presidente de la Conferencia Episcopal Española propone en una carta valorar que “el camino hacia la Pascua nos dispone a todos para renovar nuestra condición de bautizados”, parta entrar con “con mayor hondura en el Misterio Pascual y, así, caer en la cuenta de lo que significa celebrar la Eucaristía cada domingo”. Para los ministros ordenados, además, “en la Misa Crismal, renovaremos nuestras promesas, las del día de la ordenación”, recuerda. En ese camino se encuentra la fiesta de San José y la celebración del día del seminario, motivo para animar a los fieles a desear “ministros que hagan presente a Jesucristo proclamando la Palabra, partiendo el pan y perdonando los pecados, acompañando la comunión del pueblo santo de Dios en misión hasta que él vuelva”.  El prelado continúa alertando contra lo que considera “debates perplejos” en los que se plantea: “Si no hay sacerdotes, los laicos tendremos que hacer cosas; si ya hay laicos que hacen cosas, ¿para qué los sacerdotes?”.  Sin embargo, el arzobispo señala que “no es así”, sino que todos los fieles, cualquiera que sea su ministerio, deben plantearse la vida “como vocación y no pensar que lo que realizan los laicos es una tarea de suplencia o sustitución”.  “Los laicos tienen su vocación propia en la Iglesia y singularmente en el mundo, viviendo la caridad política. Pero el ministro ordenado tiene también su misión propia: hacer presente a Jesucristo, cabeza y siervo, esposo y sacerdote, que se entrega a su Iglesia para edificar un pueblo, todo él sacerdotal, en comunión para la misión”, prosigue la misiva.

¿Qué significa orar por las vocaciones?  Mons. Argüello explica a continuación qué significa orar por las vocaciones, como pide el Señor: “Expresar un deseo, un deseo vivo de lo que el ministro ordenado significa. Un deseo de la Palabra de Dios, de la Eucaristía, del Perdón, del acompañamiento que asegure la reconciliación y la comunión”.  Em consecuencia, el prelado subraya que esta oración “ha de estar acompañada de una vida laical, vivida como verdadera vocación. Si los laicos, las familias cristianas, nuestras pequeñas comunidades crecen, crece también el deseo del ministerio ordenado”.  “En este Día del Seminario pidamos de manera especial por las vocaciones al ministerio y hagámoslo deseando lo que el ministro ordenado significa. Hagámoslo creciendo todos, cada cual en nuestra respectiva vocación, porque desde ahí aparecerá, ¡cómo no!, la necesidad de ser cuidados, acompañados, pastoreados por el ministerio ordenado”, desarrolla el Arzobispo de Valladolid.  Mons. Argüello también anima a hacer “propuestas concretas a niños, adolescentes, jóvenes, mayores, para que se pongan ante el Señor y le digan: Señor, ¿qué quieres que haga?” y así «decidan seguir al Señor, seguirle queriendo formar su corazón para vivir la caridad pastoral”.  “No se trata de decir que haya más sacerdotes para que los laicos tengan menos trabajo”, añade el prelado, porque “cada cual tenemos un lugar propio en la vida de la Iglesia, en torno a la Eucaristía, para vivir nuestra vocación”.  Así, “no hay pastor sin pueblo, no hay cabeza sin cuerpo, no hay esposo sin esposa. Las vocaciones se necesitan las unas a las otras para expresar juntos que somos el pueblo de Dios, que tiene la forma del cuerpo de Cristo y que, dóciles al Espíritu Santo, queremos dejar nuestras redes para seguir al Señor”.