13 de marzo de 2026
Tiene apenas ocho meses, una sonrisa luminosa y ya ha protagonizado una escena que muy pocos peregrinos consiguen vivir de cerca. El pequeño Juan Diego, un bebé salvadoreño vestido con un diminuto traje papal, conquistó este miércoles al Papa León XIV durante la Audiencia General celebrada en la Plaza de San Pedro. El niño aguardaba junto a sus padres tras una de las vallas de seguridad, con sus ojos curiosos y sus manos inquietas, atento al paso del papamóvil entre los fieles congregados en la plaza vaticana. Uno de los agentes de seguridad se fijó en él —vestido como un Papa en miniatura— y se lo acercó al Pontífice. León XIV lo tomó en brazos con naturalidad, como si se tratara de un gesto cotidiano, y lo bendijo con afecto. “Mandé a hacer la ropa antes de venirnos de El Salvador”, explica su madre, Jackie, aún emocionada. “Nosotros nos congregamos en la parroquia de la Inmaculada Concepción y una de las hermanas se dedica a hacer ropa. Le pedí si podía confeccionarle un traje al niño de Papa. En cuatro días lo tenía listo y me lo entregó justo antes de nuestro viaje”, relata a ACI Prensa. La familia se levantó de madrugada con la esperanza de situarse lo más cerca posible del recorrido del Pontífice. “Fuimos prácticamente de los primeros en llegar, pero cuando abrieron el acceso entró mucha gente antes que nosotros. Pensamos que no lo íbamos a lograr”, recuerda. Finalmente quedaron en tercera fila. Entonces ocurrió algo inesperado: las personas que ocupaban los primeros asientos se levantaron y dejaron libre el lugar. “Dijimos: esta es nuestra oportunidad”, cuenta Jackie. Aprovecharon el momento para colocarse delante y levantar al pequeño Juan Diego cuando pasó el Papa. “Le gritamos con todas nuestras fuerzas y, gracias a Dios, lo vio”, afirma. El Pontífice se detuvo, lo bendijo y lo sostuvo brevemente en brazos. El bebé, ajeno al protocolo, reaccionó con espontaneidad: agarró con fuerza el dedo del Santo Padre, provocando las sonrisas de quienes presenciaban la escena. Entre risas, el Papa bromeó con los padres: “Quiere quedarse conmigo”. El momento fue grabado con un teléfono móvil y en el vídeo también se escuchan los sollozos de emoción de la familia. Para Jackie, el encuentro tiene además un profundo significado espiritual. Ella y su esposo ya habían estado en Roma en 2018, recién casados, cuando participaron en una audiencia con el Papa Francisco para recibir la bendición a los nuevos matrimonios. “Aquel día le dijimos que éramos de El Salvador y él volvió sobre sus pasos para hablarnos otra vez”, recuerda. “Nos dijo: ‘Me dijeron que eran de El Salvador, ¿verdad? Pues acabo de firmar la canonización de monseñor Romero’”, detalla. Se refería a Óscar Arnulfo Romero, el arzobispo salvadoreño mártir cuya canonización sería anunciada oficialmente horas más tarde. “Guardamos esa foto como un regalo inmenso”, explica Jackie. “Sentimos que todo está conectado. Nuestro primer hijo nació precisamente el día de San Óscar Romero”. La familia —formada por los padres y sus dos hijos— viajó a Roma acompañada por la madre y una tía de Jackie. Su peregrinación tiene un marcado carácter religioso. “Vinimos para visitar la tumba del Papa Francisco y rezar en la basílica de Santa María la Mayor. También viajamos a Medjugorje para visitar a la Virgen”, relata. El viaje estuvo marcado además por una intención muy concreta: “Siempre le pedimos a Dios que, si es su voluntad, alguno de nuestros hijos pueda sentir la vocación y llegar a ser sacerdote”. El pequeño Juan Diego —con su sotana blanca en miniatura— ha regalado a su familia un momento que jamás olvidarán.
