10 de marzo de 2026

Con motivo de los 400 años de la dedicación de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, fieles y visitantes pueden contemplar un nuevo Vía Crucis; el cual, según su autor, refleja el sentido cristiano del “sufrimiento redimido”. La serie de pinturas fue realizada por el joven artista suizo Manuel Andreas Dürr, seleccionado tras un concurso internacional convocado en diciembre de 2023 por la Fábrica de San Pedro, organismo encargado de la conservación y gestión artística del templo. Según informó la institución en un comunicado, el certamen reunió cerca de mil candidaturas procedentes de 80 países. Finalmente, el jurado eligió a Dürr debido a “su equilibrio compositivo y la fuerza expresiva con la que interpreta el Misterio Pascual”.  La instalación forma parte de las celebraciones por el IV Centenario de su consagración que se dio en 1626. Con esta iniciativa, la basílica busca renovar “el diálogo entre arte y liturgia, ofreciendo a la comunidad eclesial y a los peregrinos un signo visible de cómo la belleza continúa siendo un camino privilegiado para contemplar el misterio de la Cruz”. En entrevista con EWTN, Dürr explicó que la fe cristiana “reúne tantos aspectos diferentes de nuestras vidas y de nuestra existencia”. En este contexto, señaló que el Vía Crucis sitúa de manera especial el “sufrimiento en el centro mismo de la fe”. No obstante, aclaró que se “trata de un sufrimiento redimido”, ya que, dijo, después de las 14 estaciones, “está la Resurrección. Así que está impregnado de esperanza y cuenta la historia de la salvación”. “No nos deja en el sufrimiento: Cuenta una historia mejor”, agregó.   Las catorce estaciones muestran distintos momentos de la Pasión de Cristo, desde su comparecencia ante Poncio Pilato hasta su sepultura. Entre todas las escenas, Dürr destacó particularmente la que representa a la Verónica limpiando el rostro de Jesús con su velo. A su juicio, esta imagen remite al “misterio central de cómo un Dios pudo hacerse humano y cómo un Dios pudo dejar una huella en un trozo de tela”.   Por ello, explicó, la escena se convirtió para él en una “hermosa meditación sobre lo que significaría encontrar a Dios en toda la realidad, a través de las cosas, ver algo más a través de algo material”. El artista también reconoció que el proyecto representó un desafío tanto técnico como creativo. Por un lado, explicó que tardó más de ocho meses en completar las pinturas. Por otro, señaló que representar a Jesucristo implicó una responsabilidad especial, ya que “es alguien con quien millones, miles de millones de personas tienen una relación y sobre quien ya tienen una idea en mente”   En este sentido, admitió que fue “todo un reto, por supuesto, acercarse a una forma de representarlo”.  Las estaciones, enmarcadas por artesanos de la Fábrica de San Pedro, se exhiben a lo largo de la nave central de la basílica y alrededor de la Confesión durante todo el tiempo de Cuaresma, acompañando la oración de los miles de fieles y peregrinos que visitan cada día el templo.