19 de febrero de 2026

El Papa León XIV, Obispo de Roma, recibió este 19 de febrero al clero de su diócesis, a quienes animó a renovar el anuncio del Evangelio, a trabajar unidos en comunión y a mantenerse cercanos a los jóvenes.  Durante el encuentro en la mañana de este jueves de Cuaresma en el Aula Pablo VI del Vaticano, el Santo Padre les exhortó a reavivar el don de Dios y a colaborar con su obra, buscando mayor creatividad en su servicio sin caer en la pasividad. En este contexto, les animó a “reavivar el fuego” de su ministerio, especialmente cuando advierten cansancio, desilusión, o cierto decaimiento espiritual y moral: “Impulsados por los repentinos cambios culturales y por los escenarios en los que se desarrolla nuestra misión, a veces asaltados por el cansancio y el peso de la rutina, o desalentados por la creciente desafección hacia la fe y la práctica religiosa, sentimos la necesidad de que este fuego sea alimentado y reavivado”, afirmó.

Volver a poner el anuncio en el centro Para lograrlo, subrayó en primer lugar la urgencia de “volver a anunciar el Evangelio” y la necesidad de establecer un cambio de rumbo en la pastoral ordinaria de las parroquias, en particular en la relación entre iniciación cristiana y evangelización. Explicó que no se trata solamente de garantizar la administración de los sacramentos —como propone el modelo clásico de la pastoral ordinaria—, sino que es esencial volver a poner en el centro el anuncio, “para buscar caminos y modos que ayuden a las personas a entrar nuevamente en contacto con la promesa de Jesús”.  De este modo, subrayó que la iniciación cristiana debe ser revisada y aseguró que “es preciso experimentar otras modalidades de transmisión de la fe, también fuera de los caminos clásicos, para intentar implicar de modo nuevo a los niños, a los jóvenes y a las familias”. El Santo Padre también les aconsejó trabajar juntos y en comunión, evitando actuar de manera solitaria y la tentación de la autorreferencialidad, así como una mayor coordinación entre parroquias limítrofes.

Acoger y comprender a los jóvenes El Papa León XIV posó su mirada sobre los jóvenes, e instó al Clero de Roma a “captar y leer el profundo malestar existencial que los habita, su desconcierto, sus múltiples dificultades, así como los fenómenos que los involucran en el mundo virtual y los síntomas de una preocupante agresividad, que a veces desemboca en violencia”. Les pidió también permanecer a la escucha de los jóvenes, hacerse presentes, acogerlos, “compartir un poco de su vida” y dialogar con las instituciones del territorio. Al término de su discurso, el Pontífice se dirigió en particular a los sacerdotes más jóvenes. Consciente de la realidad a la que se enfrentan, marcada por un contexto social y eclesial “más difícil y menos gratificante”, advirtió que se puede correr el riesgo de “agotar pronto las propias energías, acumular frustración y caer en la soledad”. Ante este panorama, el Santo Padre les exhortó “a la fidelidad cotidiana en la relación con el Señor y a trabajar con entusiasmo aunque ahora no veáis los frutos del apostolado”. Les animó también a no cerrarse en ellos mismos y a vivir la fraternidad perbiteral: “No tengáis miedo de confrontaros, también sobre vuestros cansancios y vuestras crisis, especialmente con los hermanos que consideráis pueden ayudaros”. Por último, antes de saludarlos personalmente de forma individual, el Papa León XIV les invitó a ser “pastores según el corazón de Dios” para servir mejor a la diócesis de Roma.