02 de diciembre de 2025
El Papa concluyó este martes 2 de diciembre su primer viaje apostólico que lo ha llevado a Turquía y Líbano. Su visita a este último país ha sido como un bálsamo para una sociedad desgastada por los conflictos y las crisis. León XIV llegó en un momento complejo, con una guerra en la frontera sur con Israel, con la política libanesa bloqueada y una economía que no acaba de recuperarse. El viaje ha durado apenas 48 horas. Pero aunque breve, su presencia ha aportado luz a una sociedad que, desde hace años, avanza en la penumbra. Por la mañana visitó el Hospital de la Cruz de Beirut, uno de los más grandes para personas con enfermedades mentales del Medio Oriente. El Santo Padre saludó con cariño a algunos de los 800 pacientes que se tratan aquí de forma gratuita y casi no pudo contener la emoción. Ante ellos afirmó que en este lugar “habita Jesús” y también les aseguró sus oraciones. “Jesús habita en este lugar: en ustedes, los enfermos, y en quienes cuidan a los enfermos: las hermanas, los médicos, todo el personal sanitario”, señaló el Pontífice. La crisis económica ha puesto en apuros al centro y ha tenido que ir reduciendo poco a poco sus camas, ya que vive gracias a las donaciones y a una pequeña contribución del Estado. El Papa también pidió que la sociedad no “olvide a los más frágiles”. “No podemos concebir una sociedad que avance a toda velocidad, aferrándose a los falsos mitos del bienestar, mientras ignora tantas situaciones de pobreza y vulnerabilidad”, añadió tras constatar que esta misión interpela especialmente a los cristianos.
Visita a la zona cero del puerto de Beirut Después, el Santo Padre ha vivido uno de los momentos más emotivos del viaje en la zona cero de la explosión del puerto de Beirut. Allí ha consolado a varias familias que portaban fotografías de sus seres queridos fallecidos en la trágica explosión del 4 de agosto de 2020 que dejó más de 200 muertos y 6.000 heridos: 800 hospitalizados en salas comunes y 130 en cuidados intensivos. La magnitud de la devastación superó todo lo que el Líbano había experimentado en décadas: calles ensangrentadas, edificios derrumbados y distritos enteros destruidos. La palabra que más utilizaron los testigos para describir la situación fue “apocalíptica”. El Papa ha depositado una corona de flores, encendido una vela y rezado en silencio. A continuación, se ha acercado a unos 60 familiares de las víctimas, con quienes ha permanecido unos minutos. Los ha consolado, abrazado y les ha entregado un rosario. Durante la visita, una de las expresiones más escuchadas ha sido “verdad y justicia”. La investigación sobre la explosión sigue abierta cinco años después sin esclarecer las causas, lo que mantiene la indignación de los familiares. La Asociación de Familiares de las Víctimas pide que el proceso concluya y se depuren responsabilidades.
