Según el presbítero, “una muerte digna verdaderamente es aquella que ocurre en paz y, si es posible, en comunión con Dios”. “Como decía San Francisco, debemos recibir a la hermana muerte con los brazos abiertos y sin temor. Esto es lo que Dios nos pide: percibir a la muerte como una compañera que nos asiste en el viaje hacia la vida, preparándonos para el último paso hacia el encuentro con nuestra plena felicidad, nuestra felicidad eterna”, agregó.
“Nosotros no podemos perder la oportunidad de salvar almas”, subrayó el Padre Omar.
