20 de febrero de 2026
El Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, Mons. Filippo Iannone, invitó a redescubrir la actualidad del Concilio Vaticano II y a profundizar en la conversión personal y comunitaria como paso indispensable para renovar la vida de la Iglesia. En una carta publicada con motivo del Día de Hispanoamérica, que se celebrará el próximo 1 de marzo, Mons. Iannone parte de una constatación: aunque el Vaticano II fue clausurado el 8 de diciembre de 1965, sus enseñanzas no han perdido vigencia ni han sido superadas, sino que siguen siendo una guía válida para el camino eclesial actual. Así, admite que “a un observador desprevenido fácilmente le puede parecer que los documentos de este Concilio han quedado rebasados por la cambiante realidad del mundo y de la Iglesia”. Sin embargo, subraya que, al releerlos, “nos llevamos una sorpresa no solo por la actualidad de su enseñanza”, sino porque “descubrimos que nuestra falta de conversión es, muy posiblemente, la principal responsable de que aún existan temas que requieren una mayor asimilación personal y comunitaria”.
La sinodalidad, fidelidad al Evangelio El presidente de la Pontificia Comisión señala que este diagnóstico se aplica especialmente al ámbito de la “sinodalidad”. Recuerda, en este sentido, que el Papa Francisco convocó a la renovación sinodal “motivado no tanto por tal o cual idea innovadora, sino como un gesto de fidelidad al Evangelio y a la eclesiología” de la constitución Lumen gentium surgida en el Concilio Vaticano II. Asimismo, destaca que el Papa León XIV “continúa guiando a la Iglesia por esta senda”, que propone comprender “nuestra unidad, nuestra comunión, como una realidad dinámica, es decir, como pueblo de Dios que camina en la historia”, así como profundizar en “nuestra identidad bautismal y de la constitutiva dimensión ministerial de la misma”. Por ello, celebra que la Comisión Episcopal para las Misiones y Cooperación con las Iglesias de la CEE haya elegido como lema para la jornada Caminamos juntos, compartimos con alegría. Además, explica que esta consigna “expresa atinadamente que nuestro caminar tiene como finalidad compartir con gozo a Aquel que hemos hallado a través de un encuentro personal”. Mons. Iannone a quien el Papa León XIV designó como su sucesor tanto al frente de esta comisión como del Dicasterio para los Obispos asegura que esta “feliz expresión” — en referencia al tema elegido — “captura de manera sintética que todos estamos llamados a aprender, o volver a aprender, a caminar de manera reconciliada y comunitaria para que el mundo crea”.
“La Iglesia no existe para sí misma” Del mismo modo, destaca que “la Iglesia no existe para sí misma, sino para anunciar con alegría la belleza del Evangelio a todos los hombres y en todos los lugares”, y añade que esta perspectiva es “uno de los ejes transversales del actual pontificado”. En su mensaje, Mons. Iannone subraya también la dimensión mariana de la misión en América Latina y hace referencia a los misioneros españoles que sirven a las iglesias particulares de América. Afirma que “la Virgen Santísima nos precede en todos estos esfuerzos” y recuerda que María es “Madre” y “tipo” de la Iglesia. Según el texto, el capítulo VIII de Lumen gentium la presenta “como el primer miembro de la Iglesia y como el modelo que es preciso seguir”, hasta el punto de que “ella es, en buena medida, la ‘Iglesia’ tal y como esta debe ser”. El presidente de la Pontificia Comisión para América Latina concluye confiando en que, en el camino de preparación al V Centenario del acontecimiento guadalupano (2031) y al Jubileo de la Redención (2033), se tenga “muy presentes estos horizontes que nos ofrecen consuelo y ayuda real en nuestra labor evangelizadora y misionera”.
